A la ciudad acudió la sombra.
Sus habitantes, estupefactos,
observan al rey malvado,
que en libertad retorna.
Mas no todo estaba perdido.
En el corazón reside la fuerza
de defender la patria sin fiereza:
Alegre esperanza, cristal pulido.
La reina, poderosa, surca la ciudad,
mas ella no desafía al malvado.
El corazón brilló, poderoso y acristalado
Sin pausa, retrocedía la oscuridad.