¿No hay pangolines por aquí? ¿Quizá soy el último de mi especie?
Debe de ser culpa de esos condenados contrabandistas. ¡Así les salga una
terrible hemorroides cuya única cura sea un supositorio del tamaño de un puño que sólo se venda al otro lado del mundo! Y que, además, todos los perros les muerdan el trasero, los gatos les arañen, aparezcan chinchetas en todas las sillas en las que se sienten...
Entonces, cuando viaje en avión para curarse, este se caería en medio del océano dolorósamente salado (todos los demás pasajeros serían rescatados con éxito)
Luego, tras incontables horas a la deriva, el contrabandista sería llevado a una isla desierta (no sin antes darle unos buenos coletazos en esa zona), donde los cangrejos le pellizcarían donde ya saben, los insectos le picarían, los animales le morderían... para finalmente descubrir que se encuentra en una isla mágica de esas que no aparecen en ningún mapa (tipo Lost), en la cual el tiempo no fluye y pasará toda la eternidad sin poder envejecer, sin esperanza de ser rescatado... y sufriendo en el trasero...