-Un lápiz... Carbón... Algún artefacto que no se gaste y no haga falta cambiar...
En ese momento uno de los miembros de la familia, Silver Morning, entró en la sala. Se la queda mirando, y aunque se alegra de verla... También hay un rastro de alerta en sus ojos... Como si creyera que podía atacarle. Aquello entristeció a la pegaso, pues ella nunca tendría las capacidades que tenía su alter ego. Pero se recompuso antes de que se pudiera llegar a notar. Ciertamente, en el estado actual de Minerbat, podía ser posible que pudiera desatarse su instinto asesino, así que decidió hablar antes de que lo hiciera la batponi y se armase. Sin embargo, antes de abrir la boca, Quaver Note, que venía tras él, se acercó a ella y le preguntó, a través de su magia, qué hacía allí. Minerva se sonrojó ante tanta atención de golpe.
-P-pues supongo que sí, Minerbat sigue siendo b-buena cazadora... Yo... Esto... Estaba buscando a-algo que me pudiera servir para escribir... Tenía un trozo de carbón pero se me r-rompió y...
Minerva sintió un tirón hacia abajo, seguido del reemplazo de conciencias con Minerbat.
-Claro que sigo siendo buena cazadora, guapetón. ¿Quieres comprobarlo en privado más tarde? -La batponi sonrió lascivamente, mostrando sus colmillos, antes de volver a dejar tomar el control a Minerva. La yegua, todavía colorada, se sonrojó aún más. No solía hablar con nadie y menos mostrar ambas partes de su personalidad. Incapaz de hablar, se quedó mirando a ambos unicornios con la cara roja como un tomate.
"¿¡Por qué has hecho eso!?"
"¿Qué? No pude evitarlo. Eso me ha dado en el orgullo, ¡ha dudado de mis capacidades!"














