Mensaje por Pandora » 05 Jul 2013, 01:01
Minerva
Green aún está durmiendo, pero ya es de día, así que, con cuidado, me levanto sin hacer ruido del cojín sobre el que he estado durmiendo (o al menos intentándolo entre trueno y trueno), le hago una suave caricia con el morro a Green y salgo de su casa para ir a la mía.
Menuda nochecita... Vaya tormenta, como el invierno sea entero así, voy a tener que reforzar el tejado con hierro para que no se me caiga encima ni se rompa. No sería el primer invierno que paso con unas horribles goteras, y la humedad no es buena cuando tienes media casa llena de documentos. Con estos pensamientos llego a casa y me voy a la cocina a prepararme algo de desayuno, tengo bastantes cosas que hacer hoy: buscar la información que Green necesita, además de transcribir lo que copié ayer, y si me da tiempo, salir a recopilar nuevas historias, si es que encuentro alguna.
Echo unos cuantos pedazos de madera a las brasas ya casi extintas de la cocina. Intento avivarlas sin mucho éxito durante unos instantes, hasta que por fin prende. Me dispongo a prepararme el desayuno cuando noto que la cocina no se calienta al instante como normalmente suele hacer. Hoy va a ser un día más frío de lo normal, me temo.
De repente, se me eriza el vello de la crin. Me giro, pero no veo ni noto nada. Qué raro... Sacudo la cabeza y sigo preparándome el desayuno.