Minerva
Bookmark me pidió el libro para seguir leyéndolo, a lo que yo no tuve ningún inconveniente a la hora de prestárselo, siempre y cuando tuviera cuidado. Llegaba la hora del ritual, así que dejé momentáneamente mis libros para acercarme para que dieran la bendición. En el lugar indicado estaban prácticamente todos los ponis del pueblo, con Soaring y Lain preparando la hoguera con las hierbas rituales. El fuego empieza a intensificarse, y Soaring coloca las figuritas (siempre me han parecido fascinantes). El fuego las consume con rapidez... Con
bastante rapidez, a mi parecer... Bah, seguro que son imaginaciones mías.
Sonrío cuando noto la bendición a través de mí, una sensación cálida que se extiende por todo mi cuerpo, hasta el último pelo de mi crin y mi cola. Abro los ojos y, al ver el rostro de Golden Crown, mi sonrisa desaparece como si nunca hubiera estado allí. Le tiemblan las patas... Y no creo que sea de felicidad o emoción. Con disimulo, miro alrededor para ver si a los demás les pasa algo.
Mi mirada se posa en Wood Torch. Tiene la cabeza alzada y está sonriente por la bendición. Pero sé bien cómo sonríe Wood y esa NO es su sonrisa normal. Hay algo raro... Hay algo
muy raro en el ritual. Sigo mirando alrededor, ya sin darme demasiada cuenta de si se me nota o no el disimulo. Veo a Lain, que estaba detrás de Soaring, ligeramente apartada del círculo, recula unos pasos y de repente se cae al suelo, gimiendo como de...
miedo.
Vale, es evidente que está pasando algo. Golden Crown o Soaring deben saberlo, o al menos tener una idea. Pero si lo comento en el pueblo pueden pasar dos cosas: o que no me crean y digan que son invenciones mías o que debería descansar y sacar la cabeza de tanto libro, o que cunda el pánico en el pueblo. Y esa no es la mejor opción. Tengo que pensarlo bien... Pero no sé qué hacer.