Mensaje por Quetzal » 26 Feb 2016, 03:09
A pesar de las emotivas canciones de Quaver, Sharp seguía algo aislada en su mundo, decepcionada consigo misma y con Minerva.
Con el agua que le dieron y que ella misma ensució, al calentarla vio que empezaba a evaporarse. Mientras Quaver atraía la atención de los grifos, Sharp Eye se dedicó a recoger pacientemente todo el vapor que pudo con sus alas, que no fue poco, y lo compactó entre su cuerpo. Tenía consigo nubes.
Con ellas empezó a hacer figuras como si fuera arcilla para pasar el rato, entre ellas máquinas y herramientas que sólo vio en libros y fotografías, a los que muy posiblemente nunca volverían a la vida. En una de estas, le lanzó un nuboso boomerang a Minerbat, apuntando precisamente a su cabeza. Como era natural se descompuso al chocarla, pero la batponi sintió el golpe.
Su regocijo no duró mucho, pues atrajo la atención de uno de los nuevos grifos que habían acudido a las celdas convocados por la dulce canción de Quaver. Inmediatamente y con justificado enojo instó a la pegaso a que parara en nombre de Goldark.
Por suerte para ella, el grifo sintió cierta curiosidad por las maquetas que había fabricado con las nubes caseras. Ni corta ni perezosa, Sharp Eye procedió a explicarle emocionada cada una de las maravillas de Equestria reflejadas en sus nubes. Al grifo no le parecía hacer demasiada gracia el viejo mundo de los ponis, así que Sharp cambió de técnica y empezó a preguntarle acerca de los grifos y sus hazañas.
Eso sí que despertó el completo interés del grifo. Durante más de media hora, el grifo, que posteriormente se revelaría como Gunhild, la comentó henchido de orgullo las proezas, logros y conquistas de sus valientes antepasados, sin olvidarse de Griffonstore y de cómo el ídolo de bóreas trajo la más gloriosa era al imperio de los grifos. Sharp Eye escuchaba ensimismada, sin poder ni querer perderse una sola de sus palabras. Era un guerrero valiente como buen grifo que se apreciara, poco se parecía a Sharp, pero ella se sentía mejor con una sóla persona que en un grupo. Como resguardada de la tormenta que constituía la pequeña fiesta que se montaba a su alrededor.
Al llegar Goldark con su séquito y parar la celebración, la mayoría se quedaron callados. Gunhild puso una ligera mueca de desagrado por la interrupción. Sharp preguntó por lo bajo al grifo acerca de su líder:
"¿Por qué está tan interesado con eso?"
Im a Quetzy
