Nana estaba pensando cuando a sus oídos llegó la conversación que los grifos estaban teniendo entre ellos. Solía pasarle, lo de oir conversaciones sin apenas esforzarse, pero esta vez tuvo que esforzarse en no sonreir. "Lo que creo que sería buena idea es que los ponis hablen con el tal "pajarillo" ....les digan que van para allá para recoger el cuaderno... Si sus amigos les dicen que van a buscar algo, no sospecharán. O quizá... código oculto, o algo". Había demasiados grifos cerca como para comunicarlo a sus amigos, tenía que pensar. Sería demasiado obvio intentar llamar la atención de sus compañeros, ya fuera con ruidos o moviendo el cuenco de agua, que era el único objeto a su alcance.
Tenía que ser silenciosa. Como Mad o Quaver. Ellos se decían las cosas sin palabras, y la verdad, es que después de tanto tiempo con ellos, Nana pensó que podría imitarlos. Quizá fuera una buena forma de ponerse en contacto con ellos. Así pues, empezó a gesticular, en silencio, intentando llamar la atención de alguien. Quaver se giró hacia ella, con cara de preguntar qué pretendía hacer. Con mucho esfuerzo, Nana trasladó mediante gestos a su compañero lo que había oído, utilizando tantos de los símbolos de su lenguaje como recordaba e inventando otros.












