-Mmmm...-reflexionó Cloudy, entrecerrando los ojos.-¿Cómo era el trozo de tela? Según la calidad de la tela, quizás podamos saber cuánto dinero tiene el ladrón, sus gustos, etc.
Por otro lado, para saltar por esa ventana, tenía que ser alguien ágil. Si se comió un pastel del tamaño de una rueda de carro, no creo que pudiera saltar por la ventana, por lo que lo robó sin comérselo. Ahora bien, ¿de qué manera se podría transportar un pastel sin derramar nada y saltando por una ventana? Sólo puede hacerse mediante magia. No lo dudeis: buscamos a un unicornio de pelo rubio.
En cuanto terminó de hablar, Cloudy cogió un muffin con chispas de chocolate y le dio un mordisco. Pero en vez del dulce sabor del chocolate, en su paladar se manifestó el decepcionante sabor de ¡pasas! Lo cual hizo que Cloudy escupiera el pedazo de muffin que había mordido.











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