Maldije para mí misma al oír que Greenshy se encontraba en una sala con gemas. La misma escena que había tenido lugar con Paper, Dragon y Pinkie momentos atrás volvía a repetirse.
- Greenshy, lo siento, lo siento muchísimo... pero no sabemos cómo llegar hasta ti sin separarnos. Si supiéramos cómo reunirnos cruzando la puerta 3... Pero, ahora, no hay nada que podamos hacer.
Después de un corto silencio, caí en la cuenta de que sí había algo que podíamos hacer para ayudar al pony atrapado. Al fin y al cabo, después de tanto tiempo encerrado, estaría deseando tener algo de conversación.
- Uhm, Greenshy, háblame de ti. ¿Cuál es tu historia?
Después de hablar con el pobre semental, por mucho que me pesara, sólo quedaba una cosa por hacer: seguir adelante.
- Tenemos que irnos ya. Mucha suerte, Greenshy, esperemos que otros ponies que sí sepan más de este sitio consigan rescatarte, porque nosotros... no sabemos nada. - una mezcla entre tristeza e ira se reflejaba perfectamente en mi rostro.
- Colgate... - comenzó Rarity, acercándose a mí para intentar consolarme.
- ¡No, Rarity! ¡Es la verdad! ¡Entré aquí para ayudar a otros ponies, no para decirles cuánto lo siento por no poder rescatarlos! - espeté a mi componiera, golpeando el suelo con una pezuña, lo que la hizo detenerse en el sitio.
- Y tampoco ganaremos nada discutiendo sobre esto. Si no seguimos probando, no sacaremos nada en claro de las puertas - intervino Firestone con un tono calmado y su ya familiar semblante serio.
Firestone...
Sin decir una sola palabra, pero aún afectada por lo ocurrido, recogí un bit del suelo y lo introduje en la puerta número 1.