Mensaje por Sharpo » 28 Dic 2015, 02:29
Nada parecía que cambiara mi animo, realmente estaba desolado entre todos...
Es acá que entra Pitch, ella se acercaba a mi ¿Por qué? ¿Acaso necesita algo? Menuda mentira mía, a mi nadie me necesita... Solamente me doy media vuelta en la cama para evitar verla, de seguro simplemente tomará algo del cuarto y se irá.
Solamente escucho su voz entonada rebotar en los gastados muros de cemento de la habitación. Temas acerca de cada uno tiene un talento... ¿Realmente estamos condenados a ser lo que representa nuestro flanco? Después las lechugas... Me recordó de que algunos libros lo he arrancado las paginas de ilustraciones de hortalizas y umbelíferas cuales ni recuerdo como era su sabor y solo podía sentir el sabor de la celulosa y la tinta.
Después del gran ataque; uno de los momentos mas fatídicos de mi vida. En vez de ayudar a quienes llame familia y amigos huí como un cobarde entre los troncos, entre en pánico al momento de caer en un pedregal, aterrice en una charca de sangre y lodo; era de uno de los guardias que había cuidado de nosotros durante semanas, ahí estaba, empapado en sangre, sus ojos arrancados a cuchilladas certeras, con marcas de agresión en las cuentas y de dientes en las extremidades y cuello.Fue ahí que entre en una Síncope y no recuerdo que mas pasó por varios días, pero al parecer corrí como un alienado por varias horas... El siguiente fragmento es que recuerdo jadeando a grandes bocanadas, enjuto de fatiga y de hambre, vahído por la experiencia traumática y con una sensación de sequedad en el pelaje, me limpie sin ver, sabía que era sangre seca con barro.
No pude llorar, Pitch no podía verme, pero al otro lado de la cama derramaba lágrimas. Lágrimas de un orate que ni sabe hablar con el prójimo, lágrimas de un traidor arrepentido que con solo ver una baja de mis protectores ya huía como un perro herido, lágrimas de un gallina que rinde exequias eternas por la gente que pudo haber salvado.
Quiero cambiar, pero mi cuerpo me dice lo contrario, el animal dentro de mi que te etiqueta como presa.
Cambiaré, no se como, pero cambiaré...
Los ponis nos necesitamos los unos a los otros, por eso viajamos en familias. La tuya algún día necesitará tu apoyo. Y el día que seas tú el que lo necesite, estoy segura de que ellos estarán ahí. Incluso Minerva, aunque a veces no lo parezca.
Ella se retira en silencio, y apenas ella se retira doy vuelta la cabeza para que mis lagrimas no dejen mas mojada la almohada que era solamente una bolsa rellena de tela vieja y arena.
Termino de derramar mis lágrimas de impotencia hasta quedarme dormido, todo a escondidas sin que nadie me viera.
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Sharpo el 28 Dic 2015, 21:01, editado 1 vez en total.
No pondré nada, soy del movimiento minimalista de las firmas en los foros.