Minerbat sonreía de oreja a oreja, sin dejar de observar la escena. Su faceta de análisis echaba humo, analizando cada rincón, cada hueso, cada rama a su alcance. Sin poder dejar de relamerse escuchó las ideas del resto de la familia, de crear una ilusión que les ocultara, de ir a la cabeza para atacar en caso de ser necesario. Ah, por fin buenas ideas en las que ella podía lucirse.
"Por favor, al menos deja de relamerte."
"Huesos de grifo... Imagina la carne que hay ahí..."
"Estaría llena de plumas y cartílago. Por favor, ni se te ocurra meter eso en nuestro estómago."
"En cuanto te despistes lo haré."
"Ugh."
Con aquella y escalofriante sonrisa Minerbat miró al resto de la familia, asintiendo a modo de aceptación de los planes, tras lo cual se puso al lado de Nana.
-No te preocupes... Les partiré el cuello si intentan acercarse... Tengo ganas de comer pollo al fin... -después de decir eso una profunda risa gutural salió de su garganta, helando la sangre de los presentes.














