Quaver Note se dejó envolver por la hermosa y triste melodía que High pitch estaba interpretando... hasta que la finalizó. Visiblemente emocionada, la unicornio le pidió que la repitiese. High pitch sonrió y volvió a tocarla desde el principio...
Pero Quaver Note no se quedó ensimismada esta vez. Valiéndose de su magia empezó a dibujar ilustraciones en su cuaderno a medida que la canción avanzaba. Al finalizarla, la unicornio empezó a cantar solo la melodía a la par que, mientras observaba las ilustraciones, reproducía con ilusiones la canción, como si de una obra de teatro en miniatura se tratase. Una obra de teatro cuyos figurantes cada vez se volvían mas y mas grandes hasta el punto de volverse ilusiones de tamño real.
Se dejó llevar tanto por la emoción... que no cayó en la cuenta que al finalizar la canción, los presentes en la sala la miraban asombrados. Quaver Note bajó la cabeza, ligeramente ruborizada por haberse dejado llevar por la emoción del momento.










